ARDIAN
Desperté con la cabeza llena de nubes y una sensación de desorientación que apenas podía soportar. La luz del día se filtraba a través de las cortinas, y durante un momento, me pregunté dónde estaba. El silencio del lugar me envolvía, y cada segundo que pasaba parecía un eco de las decisiones que me habían traído hasta aquí. Mientras mi memoria comenzaba a despejarse como la niebla de la mañana, un torrente de recuerdos me golpeó como una ola: Leni, Melisa, el puente. Las voces en mi men