LENI
Estaba sentada en mi habitación, sumida en mis pensamientos, cuando el eco de mis últimas palabras resonaba en mi mente: "Saca a Melisa de nuestras vidas, Ardian, o no sé qué haré". La decisión me había dejado un nudo en el estómago. Sabía que había cruzado una línea, un ultimátum que podría desencadenar un caos en nuestra delicada existencia. El silencio de la habitación era aplastante, y me encontraba sola, enfrentando las consecuencias de mis acciones.
De repente, un suave golpe a la