LENI
Me desperté de un sobresalto; el grito de "¡Ardian!" se escapó de mis labios antes de que pudiera detenerlo. La oscuridad de la habitación me envolvió, pero mi mente estaba llena de imágenes vívidas y aterradoras. Recordé aquel momento: el pinchazo frío en mi cuello, la mirada decidida de Ardian mientras me inyectaba algo. La ira y la confusión se mezclaron en mi interior, y por un segundo, me sentí atrapada entre la realidad y la pesadilla.
—Leni, cariño, no te preocupes —dijo mi madre, s