ARDIAN
El cansancio se había apoderado de mí. Cada paso que daba sobre el suelo húmedo del bosque parecía más pesado que el anterior. Miré a mi alrededor; Loan y Rase estaban un poco más adelante, discutiendo la posibilidad de acampar por la noche. La idea me resultaba atractiva, pero mi mente estaba ocupada en otros asuntos: en Leni, en lo que había hecho.
—Ardian, deberíamos descansar un poco ¿qué opinas? —me preguntó Loan, sacándome de mi ensimismamiento.
—Tal vez sea una buena idea —respo