REINHOLD
La brisa fría de la mañana me envolvía mientras caminaba por el bosque, el susurro de las hojas moviéndose con el viento era un recordatorio constante de que el amanecer estaba cerca. A mi lado, Ardian murmuraba entre dientes, sus lamentos resonando en el aire como un eco de su sufrimiento. No podía evitar sentir una profunda tristeza por él, pero sabía que no podía decir nada. Era mi amigo, pero había momentos en que las palabras se volvían inútiles, y este era uno de esos momentos.