TREY
La fría humedad de la celda se filtraba en mis huesos, pero no era ese el único dolor que me atormentaba. Los gritos distantes, el eco de un caos que se desataba en el mundo exterior, se mezclaban con el latido de mi corazón. En ese momento, el sonido de pasos resonó en el pasillo y la puerta se abrió con un chirrido que hizo eco en mis pensamientos. Un soldado entró, su rostro marcado por la preocupación y el sudor.
Sé que Leni corre demasiado peligro, pero también sé que cuenta con el