Mientras los reyes bailaban alegremente en el centro de la pista sin ser capaces de apartar la mirada el uno del otro, a sus espaldas había un elfo que los miraba con todo el rencor del mundo, de pie junto a uno de los pilares tramaba en su mente como podría acercarse a la reina, quería contarle tantas cosas y cada una de ellas dejaba en mal a su esposo, así como a la familia de la dama, debía recuperar lo que consideraba suyo.
— Si tus ojos fueran navajas, podrías matar a todos aquí — comen