Nombrar a Kilyan como su espada juramentada solo había sido un acto de rebeldía, quería pagarle a su esposo con la misma moneda aunque solo fuera ante los ojos de las personas, no tenia intenciones de entrar al mismo lecho con el elfo, eso él lo sabía y había aceptado las condiciones de Elarimil antes de ser nombrado ante la nobleza, la noticia y el rumoreo de las palabras que la reina le había dirigido a su esposo cuando se marchaba se esparcieron más rápido que el fuego, nadie podía juzgar la