—¡NO PUEDO PERMITIRLO! —exclamó Kristy inconforme viendo a su novio.
—¿Ah?, Pero-
—¡Pero nada! —le interrumpió ella autoritaria—, yo quiero hacerlo, no es justo… Todo lo he hecho mal, no he tenido ni un acierto bueno y aunque tus intenciones me conmovieron yo… ¡Necesito ver por mi misma y saber que te puedo hacer feliz si me esfuerzo!
Nathaniel se quedó viendo sorprendido a su novia.
No sabía si aplaudirle su esfuerzo o regañarla por su terquedad; lo que si era cierto, es que sea como sea, e