San Petesburgo, Rusia.
El automóvil oscuro se detuvo frente a esa elegante mansión, la lluvia se hacía presente con gran intensidad ese día de agosto.
Un hombre vestido completamente de tonalidades negras bajó del vehículo y abrió un paraguas, para seguidamente escoltar a ese elegante pasajero al interior de la mansión.
Cabello rubio claro y unos llamativos ojos de una tonalidad celeste clara, el hombre de entonces 23 años, ingresó a la mansión de prisa.
El sonido de sus pisadas por el largo