— ¿Tu Nath? ¡Hija, ese hombre te ha lavado el cerebro! — Exclamó Don Gregori a Kristy. — ¡Es más importante tu familia que él! Te queremos y te protegemos. Vladimir es parte de la organización y por lo tanto él seguirá ocupándose como mi mano derecha de mis negocios y tu futura empresa.
La hermosa joven rusa frunció el ceño.
— ¿Eso significa que no piensas darme nada? ¿Qué seguirás dejando las cosas en manos de alguien como Vladimir? ¡Yo de ti no confiaría tanto en él, papá! Es un mal hombre.