Sentir los dedos de Howard acariciando su mejilla era algo para lo que tal vez Liz no estaba preparada y aunque en otro momento de su vida se hubiese sentido incluso halagada de que un hombre como él se fijara en ella, en esos momentos se sentía hasta incomoda.
—¿Qué le sucede Liz… perdón Luz? —se volvió a corregir viendo el nerviosismo que le causaba el ser llamada por su verdadero nombre y que le provocaba cada vez más curiosidad.
—Señor yo creo que estoy aquí para poder ayudarlo como parte