Sarah
Esa noche no vino a la habitación, ni la noche siguiente. Me pregunte en donde estaba, que estaba haciendo o por qué no venía a mí. Esto último me dolía y me entristecía. Quizá ya había pasado de mí.
No podría culparlo porque sabía que yo no era explícitamente una belleza, había desperdiciado mis mejores años al lado de James, sabía que era mercancía dañada y aunque me doliera, sabía bien que era difícil encontrar a un lobo decente después de haberme emparejado alguna vez.
No pude evi