El lobo negro ahora convertido en un niño, se llamaba Einar y el lobo blanco convertido en niña se llamaba Kaira.
Kaira y Einar, con su nueva identidad y el conocimiento que les había dado la diosa Luna, vivieron escondidos entre aquellos que los perseguían, aprendiendo aquellas cosas que como lobos desconocían de los humanos, puesto que de ellos dependería su supervivencia, debian fingir ser humanos, no debían ser descubiertos.
la Diosa les había dicho que al ser adultos debían salir de ahí y