Punto de vista de Sienna
Mis rodillas se estrellaron contra los adoquines de piedra con un golpe húmedo, nauseabundo. El dolor agudo explotó por mis muslos y estalló dentro de mi cráneo como un martillazo.
El aire en mis pulmones se volvió hielo, aplastado por una fuerza invisible que presionaba desde todas direcciones a la vez. No podía girar la cabeza. Ni siquiera parpadear. El vínculo pulsaba detrás de mis ojos con un ritmo lento y pesado, que no tenía nada que ver con lucha ni defensa.
Ella