Capítulo 18. Lo que somos
LIAM
La quietud del bosque a estas horas de la mañana me arrulla, mas el suave murmullo de los árboles, no hace nada por apaciguar el malestar que me aqueja desde hace dos días, por el contrario; tanta paz no hace sino recordarme a cierta persona que atormenta mi mente y me hace sentir más hundido de lo que ya me encuentro.
El clima frío anestecia un poco mi cuerpo, que se siente arder de solo pensar en ella, y prefiero concentrarme en eso por el momento.
Aún sigo impresionado por la manera en