Elara
Se fue. Se fue, carajo. ¿Esperaba encontrarlo en la cama conmigo al despertar? No.
“Sí”. Mi loba me delató con mi propia mentira, pero no iba a reconocerlo.
No sabía si alguna vez me había mostrado tan vulnerable con alguien. Lo dejé tomar el control y usarme como quiso, y todo fue para mi placer. Él no obtuvo nada de la interacción. Tal vez por eso se fue. No quería reciprocidad; solo supo usar el vínculo en mi contra para obligarme a descansar, y vaya que descansé. Quedé inconsciente el