Ben
Me tenía tomado de la mano y yo la seguía a ciegas. El corazón me latía desbocado y amaba y odiaba la sensación a partes iguales. Ella tenía control total sobre mí. Sacudí la cabeza e hice lo posible por soltar la mano sin armar una escena frente a todos los que sabía que seguían observándonos.
—Camina conmigo —siseó entre dientes—. Es la única forma en que nos van a dejar ir. En mi manada es el secreto peor guardado que somos compañeros, y si parece que estamos intentando trabajar con el ví