Elara
—Voy a necesitar que me aclares eso. —El sabelotodo me dedicó una sonrisa burlona. Sus ojos color chocolate se clavaron en los míos—. Creí que nuestra intención había quedado clara antes de llegar aquí.
No oponía resistencia a mi agarre y yo no lo entendía. Si alguien me amenazara a mí, lo habría sometido antes de que pudiera abrir la boca.
—¿En serio pensaste que ibas a entrar y apoderarte de mi manada? —Presioné más fuerte contra la tráquea.
—No. —Tosió—. Vine porque mi Alfa me lo ordenó