Kennedy
Inspiré profundo. Exhalé despacio. Al menos estaba viva. Adentro. Afuera. Olía a tierra, pero había algo más. Un aroma dulce con una nota de descomposición. Olía a ratones, ardillas, conejos, y de alguna forma podía distinguir cuántos había y la diferencia entre todos ellos. También podía oler a Ryker y a Alfa. Estaban allí conmigo, y podía diferenciarlos también.
—Mira a tu alrededor, Kennedy. Ve el mundo conmigo —dijo mi loba con suavidad. ¿Qué quería decir con eso?
—Mmm —Solo pensar e