Kennedy
Realmente no entendía el cambio, pero tampoco me iba a quejar. Desde que me encontraron en el bosque casi muerta de frío, Ryker y Bennet habían llegado a una especie de acuerdo. Todavía no me dejaban sola... nunca.
Eso sería pedir demasiado. Pero había vuelto a entrenar con Greta. Hacía demasiado maldito frío afuera para mi piel delgada, pero al menos podía ir al gimnasio del centro de entrenamiento.
No me había dado cuenta de que había perdido tanto peso y músculo hasta que me dio una