Ryker
Se hizo a un lado y palmeó el espacio vacío junto a ella, y al instante empecé a entrar en pánico. No sabía si podía hacer aquello, estar cerca de ella y mantener mis manos quietas. No sabía si mi lobo me lo permitiría. Aquello tenía que ser lento, por el bien de ambos.
¿Y si era demasiado brusco y la lastimaba? ¿Y si era pésimo y ella terminaba de rechazarme?
De todos modos, creía que lo que teníamos en ese momento era mejor. Me enfrentaba a manadas de lobos y a rebeldes despiadados. Ar