La otra ventaja eran las lindas macetitas que estaban allí afuera, donde crecían distintas flores y hortalizas de enredadera. Alguien pasaba mucho tiempo cuidándolas. Estaban hermosas y llenas de vida incluso con el clima frío.
Seguro que alguien les ponía una cubierta o algo encima para que no se congelaran por la noche. Todavía no había nevado, pero estaba segura de que no faltaba mucho.
Se había convertido en mi lugar favorito. Todo era muy luminoso y acogedor. La terraza era de madera de te