Diana echó a correr de inmediato porque no quería que la atraparan.
También intentó dejar de pensar en quién sería el secuestrador, aunque le costaba mucho, ya que su prioridad en ese momento era alejarse lo más posible de aquel lugar.
Su objetivo ahora mismo era llegar a la comisaría o, al menos, encontrar a alguien que pudiera ayudarla.
Las calles estaban desiertas porque era plena noche; no había mucha actividad, sobre todo porque se trataba de una zona industrial, a diferencia del centro de