Diana llegó por fin a casa antes de medianoche. Se había dado prisa por miedo a quedarse fuera.
Pero resultó que Alpha Darren tampoco había vuelto a casa. La casa seguía vacía. Diana también echó un vistazo a la habitación del hombre y no había nadie allí. Pensó que Alpha Darren estaría sentado frente al televisor esperándola para regañarla.
Diana tiró el bolso sobre el sofá.
«Menos mal, así puedo irme directamente a dormir sin tener que seguir escuchando sus tonterías».
Se tumbó. La verdad es