El beso era ardiente, incluso más de los besos ardientes que he soñado antes y eso, solo me hace gemir. Estaba feliz, estaba en mi lugar favorito; debajo de él. Como en sueños anteriores, él siguió mi beso y lo profundizo de una forma que no pude evitar gemir.
Ese hombre me enloquecía y por eso, siempre soñaba con él y nunca me cansaba. Sin embargo, no podía fingir que también me había decepcionado. En pocas palabras, era adicta al sexo que me daba, aunque en su forma de ser, no me satisfacía c