Suspiro profundo y camino hacia mi habitación donde me coloco ropa interior y un vestido para amamantar fácilmente, mientras Curthwulf intenta tranquilizar a los pequeños hambrientos.
Estaba por perder la paciencia o más bien, la cordura, pero, ¿Quién lo manda a excitarse por verme recién bañada? Ahora que sufra un poco mientras termino de colocarme el vestido y correr hacia donde están los bebés.
— Aquí estoy — digo entrando a la habitación donde tomo a mi temperamental Maxim y lo acerco a mi