CAPÍTULO 51**
Inclino la cabeza.
Estoy realmente disculpado, mi pequeña. No pensaba lo que dije, murmuro.
Ella permanece inmóvil un instante, luego extiende la mano en mi mente para intentar reconectar nuestro vínculo. Le respondo ayudándola a restablecer esa conexión. Suspiro de felicidad mientras el vínculo masajea suavemente mi mente.
Hasta que una voz débil, casi rota, se hace oír :
¿Lo sabías ?
Gruño por dentro, lamentando no habérselo dicho antes.
Sí, pero no quería preocupante.
Sabes que