Iván Dimitrish Romanov:
Esto fue más fácil de lo que imaginé, todo a pedir de boca. Apenas tuve una idea de cómo acercarme sin levantar sospechas y, zas, recibo una solicitud en mi empresa de seguridad para proteger a nada más y nada menos que la ilustre Amira Gutiérrez. Las cosas, cuando están destinadas a suceder, parecen orquestarse solas. No fue necesario que interviniera; la oportunidad llegó como un regalo en bandeja.
Esa solicitud, no voy a mandarla a procesar. No quiero que quede ningún