Todo ha cambiado, la confirmación de que Elena no se suicidó le da un giro a mis planes grandemente, veo mi celular y tengo varias llamadas perdidas, mi equipo ya está en Berlín esperándome en el hotel, para repasar la operación de mañana, ignoro esas llamadas y mensajes, y desde un teléfono de emergencia marco el número de mi plan b.
— ¿Quién habla?
— Sergio Manccini, necesito hablar con Paolo Manccini
— Espere un momento.
Se escucha solo silencio por algunos segundos, una voz áspera llega a m