Sergio me ve con esa cara de curiosidad, demasiado serio, demasiado pensativo.
- Vi el letrero de afuera. ¿Una hora por 35 €?
- Si, nueva promoción.
Trato de no sonar asquiada pero creo que no lo consigo, hasta para mi es repugnante. Él asiente distraído y yo camino dejandolo solo en la barra para llevar los tragos a los clientes, cuando regreso él no está ahí, siento la necesidad de buscarlo, pero no tiene sentido. Me quedo esperando que Jasón llene mi bandeja con más tragos, cuando Jakob ap