Dos semanas después del combate, Aria finalmente pudo caminar sin ayuda.
Su cuerpo había sanado. Las heridas físicas, al menos.
Pero las cicatrices permanecían.
No solo en su piel. En su alma.
"Todavía no duermes." Lucian observó una mañana, encontrándola en el balcón antes del amanecer.
"Las pesadillas." Aria admitió. "Cada vez que cierro los ojos, veo el collar de hierro negro. Veo a Adrián con ojos plateados sin pupilas. Veo..."
"Ves lo que podría pasar si los Antiguos ganan." Lucian terminó