La mañana del duodécimo día de recuperación, Aria despertó con sensación de que algo había cambiado.
No podía explicarlo. Solo sabía que algo era diferente.
“Lo sientes también?” Lucian preguntó desde la ventana.
“Sientes qué?” Aria se levantó, uniéndose a él.
“El aire. La energía. Algo está… mal.” Lucian frunció el ceño.
Antes de que Aria pudiera responder, su teléfono explotó con notificaciones.
Mensaje tras mensaje. Llamada tras llamada.
“Qué demonios?” Aria revisó su pantalla.
Todos eran de