El silencio en la sala era tan denso que Aria podía sentirlo presionando contra su piel.
“¿Por qué deberíamos confiar en ti?” Preguntó finalmente. “¿Después de todo lo que has hecho?”
“No deberían.” Catalina respondió honestamente. “Si yo estuviera en tu lugar, me ejecutaría aquí mismo. Sería lo más inteligente.”
“Entonces dame una razón para no hacerlo.” Aria se inclinó hacia adelante.
“Porque sola, morirás.” Catalina dijo sin rodeos. “Alfonso tiene doscientos lobos de élite. Todos entrenados