La noche siguiente, Aria se paró en el borde del bosque mirando el primer sitio marcado en el mapa de Esperanza. Era un antiguo monasterio, abandonado hace siglos, ahora poco más que ruinas de piedra cubiertas de hiedra y musgo. Pero las apariencias engañaban.
A través de sus sentidos mejorados de lobo, podía sentir algo pulsando desde las ruinas. No sonido. No exactamente. Más como vibración en el aire mismo, como si el espacio alrededor del edificio estuviera ligeramente distorsionado.
“Sient