(…)
— ¿Dónde estoy? –Lena abrió sus ojos y observó a detalle la pequeña habitación donde se encontraba, estaba oscuro la noche ya había caído asustada se levantó buscando a su hijo, se dirigió a la puerta, pero no pudo abrirla. – ¡AYUDENME! ¡AYUDENME! –Se apartó cuando escuchó el seguro de la puerta retirarse, pronto apareció una figura masculina frente a ella.
— Hola mi amor –Sonrió Nicholas.
— No… no estás… –Lena tartamudeo por la sorpresa de ver a su compañero vivo y frente a ella.
— Sí,