58. Batalla en la catedral
La madre de Lacey, con cara enojada, se aproximó hasta Hestia. No podía apartar la mirada de ella. Jamás había odiado tanto a una persona, como a esa loca mujer que se vestía como si fuera a un funeral.
—¿Qué desea, señora? Mi venganza y mi castigo, no es contra usted, sino contra su miserable hija —dijo Hestia, con natural soberbia y despreció hacia la familia West.
—Ese no es lo que no has considerado —comentó la señora, entre lágrimas—. Cualquier cosa con Lacey, de igual forma, también es co