53. Érase una vez un matrimonio
Era lunes veinticuatro de diciembre, el día de su boda, Heros se despertó a las ocho de la mañana. La ceremonia estaba programada para las cuatro de la tarde, por lo que se dispuso a hacer ejercicio. Había ido a dormir al departamento que le había regalado Hestia, con la excusa de que se estaría hospedando en un motel, para no ver a Lacey con el vestido de novia. Estaba sudado de tanto en la caminadora. Se había perdido en sus pensamientos y ya eran las diez y treinta. El tiempo transcurría con