54. Interrupción magistral
Así, el padre continuo con la boda, que se fue extendiendo por varios minutos, hasta el instante más esperado por toda la audiencia, y el de los mismos prometidos. A la primera en preguntarle fue a la novia.
—Sí quiero —respondió Lacey sin titubeo y con alegría. Moldeó una sonrisa, mostrando su dentadura blanca a través del velo.
—Y tú, Heros Daele, ¿quieres recibir Lacey West, como esposa, y prometes serle fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarl