16. La recámara
Heros caminaba a paso lento. Se había guardado el brasier en uno de sus bolsillos. Extendía su brazo zurdo hacia delante, para evitar chocar con algún objeto. No era un prodigio de la memoria, pero recordaba, de forma vaga, los puestos de algunos muebles de la suite.
—¿A dónde tengo que seguir? —preguntó él, mientras sonreía. Era un poco desesperante no poder ver. Además, que su premio era algo muy tentador.
—Vas por buen camino. Avanza dos metros más.
Hestia continúo dándole indicaciones, hast