17. Llamada nocturna
Heros se apoyó con sus antebrazos en la cama, y percibió el palmar de Hestia en su entrepierna. Suspiró con pesadez, mientras seguían besándose.
Hestia deslizó su mano por esbelto abdomen, y luego la deslizó por debajo de la ropa interior, sosteniéndolo a gusto. No deseaba abrir su regalo todavía, por lo que se empapó con saliva y comenzó a frotarlo, sin sacarlo a la vista. Estuvo haciéndolo por casi una hora debido a que la forma en que estaban era cerrada y limitada.
Heros se agarró en la es