—¡Ella murió!
—Daniel tranquilo. Todavía no termino esa parte. Tenías razón la historia es, cautivadora. ¿De dónde sacaste el libro?
— Era el favorito de papá— me sorprendí.
Bien sigamos.
Benjamín fue consciente de que la pequeña brecha que mantenía los hermosos ojos de la pequeña en sus brazos se había cerrado. Sintió su cuerpo laxo y como su cabeza se dejaba caer en su pecho.
No podía creerlo, no después de casi una mínima eternidad. Incluso llegó a afirmar que al ser el Rey de una de las