Decir que las coincidencias de la vida no existen, quizá es una idea equivocada, Loren nunca se imaginó volver a cruzar caminos con el sujeto el cual evitó que se estrellara en el piso. Cuándo Santiago Ackler compartió miradas con la castaña, sintió de nuevo esa corriente eléctrica recorrer su cuerpo, sabía que era ella, pues jamás olvidaría esos ojos color miel he inocente mirada, su rostro carecía de mucho maquillaje y también de imperfecciones, era natural y hermoso sin necesidad de usar cap