-Bría-
Apreté mis piernas contra mis muslos un tanto nerviosa. No entendía mucho de lo que ellos estaban hablando al frente de mí. Tan solo me dediqué a picar la ensalada de pollo, sintiendo un poco de repulsión. Comía muy poca carne, no me gustaba consumirla. En mi manía por perder mis pensamientos, el señor De Andes me lanzó una mirada amenazante señalando en un reflejo rápido, el plato casi lleno de mi comida. Enderece la espalda, picando un pepino con mi tenedor y llevándolo sin ganas a mi