-Bría-
Respiro profundo tratando de calmar el temblor que hay en mis manos.
¡Vamos! Solo es una cena con personas malas. No hay de qué preocuparse. Las cosas han cambiado tanto desde que estoy viviendo en la lujosa casa del señor De Andes. En ocasiones, no puedo calmar a los demonios que entran en mis sueños para convertirlos en pesadillas.
Me veo al espejo con el trabajo de maquillaje que empiezo a realizar. Mi piel anímica parece tomar un poco de color luego de pasar la brocha con chispas ros