Cuando tenía dieciséis años vi algo que cambió mi forma de ver la vida. Esa tarde salía de la casa de Naydeline, nos habíamos juntado para elaborar un proyecto. El cielo estaba cubierto por nubes, aunque no parecía que fuese a llover. A una calle antes de llegar miré a una pequeña niña sentada en la banqueta de su casa llorando, no entendía la razón, claro. Hasta que presencié como su padre salía con dos maletas mientras que una desesperada mujer en medio de lágrimas intentaba detenerlo.
Él sol