Sin decir nada más, entré al baño para cepillarme los dientes, la pijama ya la traía puesta. Salí de vuelta hacía el escritorio, el me recorría con la mirada, cada movimiento que hacía, cada mueca o gesto. Abrí el cajón sacando las pastillas que debía tomar antes de dormir. Me había pasado de la hora, he igual tenía que ingerirlas.
La llevé a mi boca pasándola con algo de agua.
—¿Vas a irte al amanecer?— le pregunté de espaldas.
—En un par de horas me iré
Daniela— levanté la cabeza cuando dijo