Llena:
- ¿Mamá?- susurro.
Lágrimas tibias opacan mi visión, soy incapaz de creer lo que mis ojos están viendo. La misma mujer que me dio la vida y cuidó de mí está aquí, vestida con prendas negras, su cabello recogido en una coleta alta y teñido de negro, en sus manos sostiene un arma apuntando hacía Erick. Muy a lo lejos puedo escuchar el llanto de Narisa, las maldiciones de Richard, he incluso la respiración acelerada de Leonardo y Eiden.
- Estás viva – escupe con odio Sanders.
- Lo estoy, L