Respiré profundo. El cansancio en mí era notorio. En realidad, no deseaba hacer otra cosa más que quedarme sobre la cama. El médico que me atendió de forma privada y secreta, Alexander, me dió algunas vitaminas y tranquilizantes que le harían bien a mi sistema durante el viaje en altamar. Para los demás, esto se podría tratar solamente de un crucero, de una viaje lujoso hacía un destino borroso. Para mí, solo se trataba de una cosa; Giovanny.
Eran aproximadamente las seis de la mañana cuando m