— Recuerda que tienes cita con el señor Milton a las ocho.
— Gracias Margaret, no se que sería sin ti—suspiro y me dejo caer en mi escritorio. Ha sido una mañana realmente estresante, entre consultas, reclamos de pacientes y permisos.
— Lo sé, sin mí habrías olvidado tu cabeza en la graduación— se burla.
—Te hecharé de menos estos días— le sonreí amablemente. Consideraba a Margaret como una gran amiga, la conocí en la universidad y formamos parte de un gran equipo al hacer nuestro doctorado en